Cuando la herramienta condiciona el resultado: añadir prestaciones sanitarias es fácil, retirarlas no tanto

Wang Y, Yan X, Li H. A systematic review of the willingness-to-accept and willingness-to-pay disparities in empirical studies in the healthcare field. Arch Public Health. 2025;83(1):212.

Disposición a pagar y disposición a aceptar: dos formas de valorar lo mismo

Los métodos de valoración contingente son ampliamente utilizados en distintas áreas de análisis económico aplicadas a la valoración de proyectos e intervenciones. Las medidas más empleadas son la disposición a pagar (DAP) y la disposición a aceptar o ser compensado (DAC).

Aunque la teoría económica establece que, de partida, la valoración de una intervención debería alcanzar resultados similares con independencia de la técnica empleada, la realidad es que en el ámbito de la evaluación de proyectos de transporte o de impacto medioambiental se han identificado notables diferencias (1).

El objetivo del trabajo comentado, publicado en Archives of Public Healt, fue comprobar si en el ámbito de los servicios sanitarios, de los cuidados y en las políticas de salud, se repite dicho resultado.  Sobre 29 estudios comparables, se calculó que el valor mediano de la relación DAC/DAP fue de 1,61. La interpretación es que las personas exigimos una compensación mayor por renunciar a un programa, cuidado o prestación sanitaria de la que estamos dispuestos a pagar para obtenerlas. Entre los estudios analizados, en un 83% se identificaron valores de DAC que superaban los valores de DAP.

Entre los bienes y servicios valorados, el cuidado informal fue el más frecuente (31,4% de las comparaciones), con una mediana de 1,53, seguido de las intervenciones que reducían la incertidumbre sobre resultados en salud (25,7%), con una mediana de 3,55, productos o servicios sanitarios (22,9%), con una mediana de 1,98, y otros servicios sanitarios (20%), con una mediana de 1,09.

¿Porque los resultados no coinciden?

Aunque los resultados cuantitativos pueden ser matizados por las diferencias en cuanto a las tasas de respuesta (existen diferencias importantes entre las respuestas para la DAC y la DAP) y por la propia búsqueda realizada (29 estudios no parecen demasiados y no se señala claramente cuál ha sido el periodo considerado para la búsqueda; hay algún trabajo que se les ha escapado… y alguno que han duplicado), cualitativamente, coinciden con los identificados en otras áreas evaluativas diferentes de la sanitaria.

Los motivos que se aducen en la literatura para explicar estas diferencias son variados: la asimetría derivada del hecho de que para la DAP existe una restricción presupuestaria que los individuos deben tener en cuenta a la hora de realizar su valoración, mientras que en el caso de la DAC no existe un límite máximo al que ajustarse, más allá del que marquen sus preferencias (y su sentido común); en el caso de bienes y servicios para los que no existen sustitutos cercanos, se genera una elevada incertidumbre que, traducida en aversión al riesgo, hacer aflorar diferencias entre métodos; en bienes y servicios en los que las personas encuestadas no tienen experiencia en su uso o en los que, debido a su naturaleza especializada (caso de las intervenciones sanitarias), existe una fuerte asimetría informativa; tampoco hay que descartar la posible presencia de sesgos estratégicos en las respuestas de las personas encuestadas; y ya dentro del ámbito de la economía del comportamiento, la dependencia de la referencia (la valoración depende del punto de referencia o estado de dotación) y la aversión a la pérdida pueden ser factores relevantes para la explicación.

Añadir prestaciones es fácil, retirarlas no tanto

Aun siendo muy interesantes las causas, la consecuencia lo es igualmente: la valoración de incluir una intervención, programa o bien en una cesta de prestaciones no es equivalente para los ciudadanos a, una vez dentro, retirarla. Ello supone que los umbrales de eficiencia distarían de ser simétricos cuando contemplamos el cuadrante noreste con el suroeste en un plano coste-efectividad.

Estos resultados aportan información para comprender por qué es tan complejo desarrollar estrategias de desinversión y suponen también una llamada a la precaución con la tentación de aprobar o dar entrada condicionada en el sistema a nuevas prestaciones bajo el argumento de que “si no resultan como pensamos las podemos volver a excluir sin más problema”. Los resultados empíricos no van por ahí.

  1. Tunçel T, Hammitt JK. A new meta-analysis on the WTP/WTA disparity. J Environ Econ Manag. 2014;68(1):175–87.

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