Ventajas y límites de la corporativización en salud. La importancia de cómo y por qué se paga.

Cutler DM, Huckman RS. Has Corporatization Met Its Match? The Challenge of Making Money by Keeping People Healthy. N Engl J Med. 2025;393(22):2177-2180.

 

Cuando los negocios entran en la salud… y la salud no acaba de encajar

El artículo de Cutler y Huckman pertenece a la serie The corporatization of U.S. health care del New England Journal of Medicine, pero también es válido para ‘desmercantilizadores’ pues trata de cómo atender la salud a través de sus determinantes, no únicamente por medio de la asistencia; también a través de la integración social y sanitaria, la promoción de la salud y la prevención en general.

Los servicios en especie del estado de bienestar (especialmente, sanidad, educación y servicios sociales) continuarán creciendo como % del PIB. La corporativización de estas prestaciones consiste en la creciente influencia de las grandes empresas y la lógica de mercado en estos sectores. Bien regulada puede ser un activo. El problema central no es quién provee, sino cómo se paga y por qué.

Ventajas de la corporativización: lo que el mercado sabe hacer

  • Acceso al capital masivo: Los inversores proporcionan ese capital a cambio de rendimiento financiero.
  • Economías de escala y mejora en la coordinación y procesos si se gestiona correctamente, por ejemplo: análisis de datos masivos para optimizar procesos complejos, como se ha demostrado en el sector de la fecundación in vitro donde los resultados son medibles y la competencia es directa.
  • Experiencia logística: La entrada de empresas como Amazon o, algún día, Alibaba, puede aportar una infraestructura logística avanzada para llevar servicios y productos directamente a los barrios o domicilios de los pacientes.

Desventajas: cuando las cosas se tuercen

  • Priorización de los beneficios sobre los pacientes: Existe el riesgo de que las corporaciones prioricen los retornos financieros por encima de las normas profesionales y caritativas tradicionales, lo que puede llevar a acortar consultas o reducir servicios poco rentables pero esenciales.
  • Impacto negativo en la calidad y seguridad: En sectores donde la calidad es difícil de medir por los pacientes, como las residencias de ancianos, la propiedad corporativa (especialmente por parte de firmas de capital privado) se ha asociado con menores niveles de personal, peores resultados clínicos y mayor mortalidad.
  • Aumento de precios y poder de mercado: Las empresas pueden utilizar la corporativización para construir poder de mercado y elevar los precios, especialmente cuando compran múltiples prácticas especializadas en una misma región.
  • Fraude y prácticas de facturación agresivas: Inflar los registros de facturación por cobrar más, desviar beneficios a empresas proveedoras del mismo grupo, y la explotación de lagunas en los reembolsos públicos.
  • Riesgo de quiebra por deuda: Algunas estructuras de propiedad, como el capital privado, cargan a las organizaciones sanitarias con deudas elevadas para recompensar a los inversores a corto plazo, lo que ha llevado a la quiebra de sistemas hospitalarios enteros y a la pérdida de activos físicos como los edificios.
  • Desincentivo de la prevención: El modelo de negocio corporativo actual es a menudo más rentable cuando los pacientes están enfermos, ya que se basan en el volumen de tratamientos. Esto crea pocos incentivos para invertir en la prevención y mantenimiento de la salud, que son más difíciles de monetizar.

El elefante en la habitación: prevenir no hace caja

En resumen, mientras que la corporativización puede desbloquear capital y eficiencia, también comporta el riesgo de erosionar la calidad de la atención y aumentar los costes para los pagadores y pacientes si no existe una regulación y medición de calidad estrictas.

Se trata de atender al bienestar a través de sus determinantes, no únicamente por medio de la asistencia; también a través de la integración social y sanitaria, la promoción de la salud y la prevención en general. El reto de monetizar la prevención es difícil y requiere medir mejor el impacto de los determinantes sociales en el bienestar.

Implicaciones para el SNS: en que se juega la partida

En nuestro entorno el gran problema no es tanto técnico como de incentivos: mientras cada pieza del sistema siga sobreviviendo por su cuenta, es casi imposible que alguien apueste de verdad para reducir actividad, ingresos u hospitalizaciones. La salud no emerge de la suma de buenos proveedores, sino de responsabilidad compartida sobre un territorio.

El artículo de Cutler y Hackman da algunos ejemplos de actuación desde la oferta (Boston Medical Centers Prevention Food Pantry, Kaiser/Target, Best Buy/Geisinger) para estimular la demanda de prevención primaria para la que un sistema nacional de salud, de cobertura universal, financiación pública y base territorial, está mejor preparado.

Algo que se irá viendo con las diferentes experiencias en marcha, como la segunda fase del CAIROS, en la que las áreas integradas de salud pueden ser clave: no se trata sólo de coordinar mejor, sino de alinear riesgos, decisiones y resultados en un mismo espacio.

Si el territorio gana cuando la gente está más sana, quizás por fin tendremos un marco donde prevenir, cuidar en casa e integrar social y sanitario deje de ser heroico… y pase a ser racional.

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