Lambert M, Aljadeeah S, Nasir N, Sila F, Lopes L, Llor C. Reducing antibiotic exposure to combat antimicrobial resistance: rethinking use, packaging, and dispensing practices. Lancet Prim Care. 2026;2:100084.
Cada cierto tiempo alguien redescubre que las guías clínicas recomiendan tratamientos cada vez más cortos y que los envases de antibióticos siguen teniendo el mismo número de comprimidos que en 1990. El artículo comentado, un Viewpoint de Lancet Primary Care, repasa el problema de la «exposición innecesaria a antibióticos». Se abordan aspectos como la duración de tratamiento, adherencia, sobrantes en casa, venta sin receta, medicamentos falsificados y otros, incluyendo la aparentemente parte más discreta del asunto: el tamaño del envase.

Los sobrantes de antibióticos en los estudios españoles
Entre otros, los autores citan un estudio español de 2023 en 51 centros de salud del Institut Català de la Salut: el 80% de las presentaciones de amoxicilina y amoxicilina-clavulánico para adultos eran envases de 30 dosis, pensados para pautas de 10 días que ya no son el estándar. Sustituir esas cajas de 30 por cajas de 20 habría reducido el consumo total un 25,4%.
Hace más de 20 años, entre 2003 y 2004, la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, el Ministerio de Sanidad y Consumo y el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos pusieron en marcha un Programa Piloto de Dispensación de Medicamentos en Dosis Personalizada cuya evaluación fue publicada en Gaceta Sanitaria junto a un intersante comentario editorial.
Durante 12 meses, 292 médicos de familia y 167 farmacias fraccionaron envases clínicos de amoxicilina, amoxicilina-clavulánico, claritromicina, cefuroxima y ciprofloxacino para ajustar la dispensación a la pauta exacta. Casi 36.000 recetas en esa modalidad. El 60,6% de los tratamientos no encajaba con los envases del mercado pero el ahorro real en unidades fue solo del 14,3% y, el dato que más importa, añadir simplemente dos o tres tamaños nuevos habría evitado el 86,5% del sobrante, sin necesidad de fraccionar envases en la farmacia.
¿Dosis individualizadas?
Una alternativa a rediseñar las cajas (lento y sin incentivo comercial para la industria) es que la farmacia entregue exactamente el número de comprimidos prescritos, fraccionando el envase en mostrador. Países Bajos y Reino Unido lo hacen de forma habitual. Sin embargo, y según un informe del eCDC, 16 de 23 países europeos siguen dispensando envases cerrados. Es una solución, pero no gratuita: más residuos de envasado, blísteres sueltos con más riesgo de confusión, prospectos que hay que gestionar aparte, caducidades más difíciles de controlar.
En 2010, un Real Decreto-ley pensado para reducir gasto público en plena Gran Recesión, reabrió la puerta a generalizar la dispensación personalizada en España. Una carta, otra vez publicada en Gaceta Sanitaria, recordaba que descontando el efecto precio (más de la mitad del «ahorro» del 30% del piloto gallego venía de usar envases hospitalarios de medicamentos genéricos, no de evitar sobrantes) y que el ahorro marginal real rondaba el 1,9% del gasto en antibióticos.
Adicionalmente, en ese estudio, los costes y riesgos de efectos adversos y errores de la dispensación individual nunca fueron cuantificados. Entre otros posibles cabría señalar las dificultades para la informatización y trazado de los envases, necesidad de modificaciones en los dispositivos de almacenamiento en las farmacias, control de caducidades de unidades sueltas, almacenamiento separado de prospectos que tendrían que entregarse con cualquier dosis unitaria, residuos e incremento de errores de dispensación en la farmacia al trabajar con el envase primario (blister, sobres).
También, un potencial incremento de errores en la toma del medicamento por parte de los pacientes. Recordemos que los blister utilizados por las mismas empresas son muy similares para sus diferentes productos, que no siempre puede leerse (asumiendo buena vista) el nombre del medicamento en el espacio posterior correspondiente a cada comprimido, y que los constantes cambios en la dispensación de genéricos (mismo producto de distinto fabricante) sin regulación de la isoapariencia, aumentan el riesgo de confusión.
En conjunto, y pese a la apuesta del artículo comentado por la dispensación por dosis exacta, los artículos españoles sugieren que ajustar el tamaño del envase es más fácil, barato y seguro que fraccionar dosis en el mostrador.
Y en 2026, la AEMPS ha hecho justo eso
El 29 de abril de este año, la AEMPS resolvió retirar progresivamente los formatos de mayor tamaño de varios antibióticos e incorporar presentaciones nuevas más ajustadas a la Guía Terapéutica Antimicrobiana del SNS, dentro del PRAN 2025-2027. El ejemplo que da la propia AEMPS es casi calcado al del estudio del ICS: para pautas de 7 días con amoxicilina o amoxicilina-clavulánico, los envases de 20 unidades son suficientes. El regulador español no ha optado por la vía que explora el artículo del Lancet, sino por cambiar el envase antes que el mostrador de la farmacia.

Entre el piloto gallego y la resolución de la AEMPS han pasado más de 20 años, un real decreto que, quizás afortunadamente, apenas se desarrolló (y para medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno, donde la idea de sobrantes es más discutible que en los antibióticos) y mucha dispensación sobrante de antibióticos. Y es que a veces la política sanitaria no necesita más evidencia sino que alguien, finalmente, se decida a cambiar el tamaño de la caja.


